Los dictadores pretenden ser eternos

Viernes, 21 de Abril, 2017 - 00h00
21 Abr 2017

La galería de dictadores que pretendieron eternizarse en el poder es extensa, podemos señalar algunas perlas: el inefable Jean-Bedel Bokassa, “emperador” de la República Centroafricana; Idí Amin, dictador de Uganda, este sátrapa solía decir: “Me gusta la carne humana porque es más blanda y salada y el Corán por religión, en un banquete es lo que más extraño cuando estoy fuera de mi país”; Pol Pot, sanguinario dictador de Camboya, para graficar el horror de su pueblo, se decía: “El infierno está en la tierra, queda entre Tailandia, Laos y Vietnam; se llama Camboya”.

La tragedia que vive Corea del Norte es para Ripley; el dictador que da inicio a la dinastía es Kim Il-sung, nombrado “Presidente Eterno”. En vida, le erigieron más de 34 mil monumentos. Su retrato está expuesto en todos los espacios públicos y en cada uno de los hogares, y su efigie todos los coreanos debián llevarla en la solapa de su saco.

El sucesor de Kim Il-sung fue su hijo Kim Jong-il; la historia oficial dice que al momento de nacer, sobre su casa se formó un arcoíris doble y esa noche apareció una nueva estrella en el cielo que jamás se había visto. El niño Kim Jong-il caminó a las 3 semanas, a las 11 habló y escribió su primer manifiesto sobre el futuro de Corea del Norte cuando apenas tenía 2 años; además, nunca defecaba, su cuerpo era tan perfecto que no tenía la mundana necesidad de ir al baño.

Entre sus invenciones, creo las hamburguesas, el microondas, el holograma y los celulares; además, podía controlar el clima. Era un afamado músico, Mozar quedaba corto, en una sola tarde compuso 5 óperas de gran belleza.  En su época universitaria publicó más de 1.500 libros, todos guardados en el archivo nacional. Todo esto porque tenía un cerebro que poseía 10 veces la capacidad de la inteligencia de Einstein.

Además de “amado líder”, poseía varios títulos, el de presidente, comandante general de las Fuerzas Armadas, la estrella más brillante de la montaña Paektu (lugar donde nació), el gran líder, el respetado, el brillante, el sol del socialismo y de la vida, el hombre que descendió del cielo, el cerebro central,  el invencible y siempre triunfante general y la encarnación del amor revolucionario entre camaradas.

El 17 de diciembre de 2011, Kim Jong-il muere de un ataque al corazón, de acuerdo a la información oficial, hasta los pájaros lloraron de pena por la pérdida del “amado líder” y los norcoreanos tenían que demostrar su dolor llorando desconsoladamente, caso contrario podían ser condenados a 6 meses de trabajos forzados. El sucesor de esta férrea dictadura fue su hijo, “el respetado camarada Kim Jong-un, el líder supremo de nuestro partido, nuestras Fuerzas Armadas y nuestro país que hereda la ideología, el liderazgo, el carácter, las virtudes, el coraje y el valor del gran camarada Kim Jong-il...”.

Esta dictadura afianzada en forma incondicional en una camarilla militar belicista es una amenaza para la paz, no solo regional, sino para la paz del mundo. (O)

Los dictadores pretenden ser eternos
La galería de dictadores que pretendieron eternizarse en el poder es extensa, podemos señalar algunas perlas: el inefable Jean-Bedel Bokassa, “emperador” de la República Centroafricana; Idí Amin, dictador de Uganda, este sátrapa solía decir: “Me gusta la carne humana porque es más blanda y salada y el Corán por religión, en un banquete es lo que más extraño cuando estoy fuera de mi país”
2017-04-21T00:00:09-05:00
El Universo

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