Lagunas en la ley, no en el derecho

Jueves, 20 de Abril, 2017 - 00h00
20 Abr 2017

Existe en el país una grieta muy grande entre la ciencia del derecho y su ejercicio profesional. Algunas asignaturas teóricas de las carreras jurídicas apenas tienen aplicación práctica. La potente obra de juristas universales conocida en la Academia ecuatoriana, sobre la naturaleza del derecho, no ha logrado ir mas allá de las aulas universitarias y su incidencia en la comprensión que la sociedad tiene de lo jurídico es nula. Esta realidad es una tarea pendiente para la educación superior que no ha logrado que la ciencia jurídica trascienda más allá de ciertos cenáculos de iniciados juristas. El ejercicio profesional del derecho en el Ecuador se resuelve, en la práctica, con competencias relacionadas con destrezas en el manejo de leyes y no con conocimientos sobre la estructura sistémica de la justicia y sus principios inmanentes. Por ese precario nivel de cientificidad, es común que algunas personas, los denominados tinterillos, ciudadanos sin formación académica, puedan ejercer, ilegítimamente pero con éxito, la abogacía.

La ley no es el derecho, pues este comprende además de ella, al hecho social y a los valores. Lo jurídico no se reduce a las leyes, pues existen otras manifestaciones que se encuentran descritas en la teoría de las fuentes del derecho. Además de la ley, están la jurisprudencia, la costumbre, la doctrina y los principios generales. Pero el conocimiento de esta parte de la teoría solamente tiene sentido en el aula cuando el profesor aborda su estudio y exige de sus estudiantes que lo repitan al momento de las evaluaciones obligatorias, sin que este saber se aplique en la práctica.

En el primer año de estudio de la carrera para ser abogado se estudia la afirmación dogmática de que no existen lagunas en el derecho, pues este por definición es completo y el juez está obligado a resolver todo caso que se presente. A veces, la decisión puede basarse en la ley, pero si esta es insuficiente o no existe, se puede acudir a la jurisprudencia, la costumbre, la doctrina o los principios jurídicos generales, fuente en la cual se encuentran respuestas valorativas subyacentes a todo sistema legal, claro, con la debida prudencia que exige la seguridad jurídica y luego de serios procesos de interpretación y argumentación. También, en la universidad, se analiza el concepto teórico de que las lagunas sí se presentan, pero en la ley, porque es imposible que los contenidos de las normas puedan prever y regular todo. Hay lagunas en la ley, siempre; pero nunca en el derecho.

La aplicación de esta parte de la teoría permitiría que la sociedad ecuatoriana encuentre salidas jurídicas, por ejemplo, a la actual situación electoral y a muchas otras atrapadas en el legalismo. Es posible que la petición planteada al Consejo Nacional Electoral para que se recuenten todos los votos y su resolución sean supralegales, pero nunca suprajurídicas, porque tanto la demanda como la decisión –positiva o negativa– se conectan con los principios generales del derecho y en especial con la justicia, que debidamente respaldada por la imparcialidad e independencia, es generadora de armonía, confianza y seguridad en la sociedad. (O)

Lagunas en la ley, no en el derecho
Existe en el país una grieta muy grande entre la ciencia del derecho y su ejercicio profesional. Algunas asignaturas teóricas de las carreras jurídicas apenas tienen aplicación práctica.
2017-04-20T00:00:09-05:00
El Universo

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