¡Si se atreven…!

Domingo, 19 de Marzo, 2017 - 00h01
19 Mar 2017

A no elegir a mis escogidos; si se atreven a disolver la Asamblea mediante la muerte cruzada, me lanzo de candidato a la Presidencia; si se atreven a convocar una Asamblea Constituyente, me lanzo de candidato a ella y traigo una mayoría aplastante para defender la Constitución del 2008, que es el yugo con el que los he dominado. Esta es una actitud amenazadora, desafiante; una actitud así es síntoma de pérdida del sentido de la realidad y, generalmente, también, de la proximidad del final, de uno tal vez trágico. Este reto ofende a nuestra dignidad de personas tradicionalmente libres, pero mucho más a los sucesores por él designados porque los considera incompetentes, faltos del talento y la energía necesarios para triunfar. El reto significa que el vacío que él deja nadie lo puede ocupar. Sus designados pueden sucederle en la oficina de la Presidencia, pero no en el poder; siempre serán subordinados. Nos podemos imaginar el resentimiento, el odio, que se irá acumulando en los menospreciados candidatos a sucesores. Nadie puede dejar de odiar al que siempre lo domina, al que permanentemente le impone su voluntad, al que lo humilla. Hemos visto antes ególatras que han querido convertir en permanente su efímero poder designando un sucesor, pero lo que no habíamos visto es que escojan, también, al sucesor del sucesor. Debe carcomerle la duda de si el escogido acatará sus órdenes. Para asegurarse, ha tejido una telaraña alrededor del escogido. Lo deja con una Asamblea de incondicionales suyos; con un poder Judicial regido por su exsecretario privado; con fiscal y contralor que le guarden las espaldas; en fin… Cuando al día siguiente de la primera vuelta dije que el candidato opositor tendría que hacer uso de la muerte cruzada, no pensé que el que más la necesitaría es el potencial sucesor oficial porque quedaría bajo el yugo del presidente saliente y de la sombra del segundo sucesor. La sombra de la Eminencia Gris, el poder tras el poder.

Hoy se encuentra el Ecuador con un presidente que quiere imponer su sucesor o sucesores; que destituye a los generales del Ejército que han protestado porque varios de los actos electorales escaparon de la cadena de custodia de responsabilidad de las Fuerzas Armadas. Se los destituye alegando que es esa facultad del presidente, pero no ha sido designado en último término ninguno de la terna única, que es la que garantiza la estabilidad de los mandos; si no, si se hacen múltiples ternas, todos entendemos que se busca incondicionalidad, sumisión absoluta. Esto levanta una terrible sospecha sobre la pureza del sufragio. Para en algo mitigar esta sospecha, en todos los organismos electorales, en todas sus sesiones, en todos sus actos, en la seguridad de los recintos, en el transporte, en la logística; es decir, en todas las instancias del proceso electoral debe estar representado el candidato de la oposición. Si al menos esto no se hace, y triunfa el sucesor oficial, su triunfo estará manchado para siempre por la duda sobre la pureza de las elecciones. (O)

 

Hemos visto antes ególatras que han querido convertir en permanente su efímero poder designando un sucesor, pero lo que no habíamos visto es que escojan, también, al sucesor del sucesor.

 

¡Si se atreven…!
A no elegir a mis escogidos; si se atreven a disolver la Asamblea mediante la muerte cruzada, me lanzo de candidato a la Presidencia; si se atreven a convocar una Asamblea Constituyente, me lanzo de candidato a ella y traigo una mayoría aplastante para defender la Constitución del 2008, que es el yugo con el que los he dominado.
2017-03-19T00:01:16-05:00
El Universo

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